sábado, 26 de diciembre de 2015

Último blog de 2015

Penoso que durante 40 días y 40 noches me ausenté de escribir este blog, pero la rotación en medicina interna drenó mi energía, por lo que al final del día me encontraba sin  poder moverme a escribir algo. Muchas cosas pasaron en esos 40 días, tuve la oportunidad de ver varias películas, de las cuales les contaré a continuación, tuve también oportunidad de tener mi primer recorrido en bicicleta por el Paseo de la Reforma y disfrutar la compañía de muy buenos amigos.

La primera película que vi después del último blog fueA walk in the Woods que fue traducido como "grandes amigos" por razones que quedan claras en la película, pero aún así es una traducción que está lejos de dejarme satisfecho. Fue una película que fui a ver con motivo de mi cumpleaños, no de primera intención, más bien como una opción ante las funciones llenas de la segunda parte de Sinsajo. La película superó mis expectativas. Reí a carcajadas en algunos momentos, y reflexioné profundamente en otros. La película trata sobre un escritor estadounidense que dedicó su vida a escribir sobre sus viajes, sin embargo, su producción literaria llevaba varios años estancada. Al notar que el mundo que lo rodea no va a esperarlo, sufre una crisis al comienzo de sus "años dorados" por lo que decide emprender la "Ruta Apalache", intentando encontrar algo nuevo para hacer, una nueva aventura. Su esposa se opone, a menos que vaya con un amigo, sin embargo su búsqueda no va bien, y la única persona que lo puede acompañar es un amigo de la juventud que es el opuesto perfecto de este pulcro escritor en forma. Juntos comienzan la "Ruta Apalache", que se extiende a cientos de millas, encontrando cada uno un nuevo significado de lo que antes pensaban que era la vida. Realmente la recomiendo. Como bono, fue divertido ver a Robert Redford 42 años después de El Golpe, otra película que recomiendo mucho.
Otra película que vi fue el blockbuster de Hollywood Sinsajo, parte 2. Una película larga que está bien para pasar el rato y que a momentos, puede hacernos un nudo en la garganta y hacernos pensar en que ese futuro distópico no se aleja tanto de nuestra realidad.
Finalmente, Star Wars episodio VII: El despertar de la fuerza. Vaya que me gustó esa película. Soy de los denominados die-hard fans de la saga de Star Wars, por lo que, como muchos, estaba muy preocupado al saber que la malvada corporación Disney metería su cuchara en la saga. Temía que se repitiera la lo que ocurrió con las precuelas: no son terriblemente malas, pero podríamos haber vivido sin ellas. Al llegar al cine y escuchar 4 veces que la sala era especial por su excesivo número de bocinas, se oscureció todo y vi aquellas letras azules en fuente arial: A long time ago in a galaxy far far away... seguido de la música de John Williams que tanto me ha cautivado. Al principio no me gustó mucho la cinematografía, tenía la firma muy clara de JJ Abrams: contrapicadas incómodas y acercamientos faciales extraños, pero después, a pesar de ello, la película no paró de encantarme. La música de John Williams cumplió mis expectativas, aunque se quedó corta a la hora de componer un nuevo tema para el villano, sólo se limitó a unas notas parecidas al Vesti la giubba de I Pagliacci de Ruggiero Leoncavallo. No diré más para no arruinársela a aquellos que no la han visto, aunque, un verdadero fan la debe de haber visto el fin de semana del estreno. Me encantaron los nuevos personajes y la incorporación de más diversidad en el reparto, como un escocés y un latino, ambos piratas espaciales.
 
 
Luego el paseo en Reforma. Nunca me he considerado una persona que disfrute del deporte, ni siquiera una persona apta para realizar actividad física, pero la fuerza despierta, puesto que recorrí 16 kilómetros en bicicleta y me sentí especialmente bien. Ayudó mucho la alegre compañía de mi novia y de varios amigos en común. En un momento hice algo muy estúpido, acelerando hacia una fuente en el suelo con la bicicleta, para ser rociado al instante por toda el agua de la fuente. Después disfruté de unas quesadillas deliciosas en Polanco, recomendaría el lugar, pero no recuerdo el nombre, pero sí recuerdo el lugar, a un par de cuadras del parque Lincoln...
Y bueno, la navidad ya pasó y tuve la suerte de haber estado en casa, habiendo tenido guardia del 23 al 24 y guardia de 26 a 27, libre el 24 a partir de la tarde y todo el 25, no estuvo nada mal.
Volviendo con el arte, conseguí el Atlas de anatomía de Netter en su versión para colorear, un pasamiento agradable, colorear con la compañía de alguno de los discos de mi colección, a la vez que repaso anatomía, una buena técnica para repasar anatomía para todo al que esté interesado.
Y bien, me despido con este último blog deseándole a todos mis lectores que disfruten de todos los beneficios de la vida y de numerosas bendiciones para el nuevo 2016.
Feliz Año Nuevo, hasta el 3 de enero.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Asesinato en los Alpes 3 y patitos a raudales.

La cuarta entrega, realmente la tercera de Asesinato en los Alpes ha llegado tarde esta semana por las tribulaciones de una complicada guardia de domingo, en la cual un gran número de pacientes se complicó e impidió que trabajara en esta historia. Descuiden, queridos lectores, puesto que en esta entrega sabrán quién fue el asesino. Sin embargo, antes de entregarles la última parte de la historia de misterio haré algunos comentarios. Primero, el lunes pasado, es decir el 9, tuve la oportunidad de tocar en público por primera vez en el año (una mala racha para mi alter ego el artista). Ofrecí un concierto didáctico para niños de primaria y secundaria de mi antigua escuela. No recordaba que fuera tan difícil captar la atención de una masa de puros niños varones de entre 6 y 14 años. En fin, yo me dediqué a tocar y a hacer los comentarios propios de un concierto didáctico, quien desease centrar su atención en el pianista fue libre de hacerlo. Noté que uno de los chicos estaba especialmente interesado, al final fue quien aplaudió con más ímpetu, al parecer logré inspirarlo a través de la música, por lo que el arte cumplió su objetivo. Luego, el viernes, las terribles noticias de que nuestro mundo está en guerra, se ha dicho ya demasiado al respecto, por lo que me limitaré a decir que tirar bombas en nombre de la paz es como comer hamburguesas en contra de la obesidad. En fin, les invito a recordar las palabras de John Lennon en su canción Imagine que Pablo Stanley plasmó en el siguiente cartón.
 
 
Cuando en el mundo se observa tanta violencia e intolerancia recuerdo una frase que puede desatar interesantes comentarios: "Si vale la pena matar por tu religión, comienza contigo mismo...". Las opiniones son muchas con respecto a todo lo que ha pasado, desde "rezad por París" hasta "no recen, la religión es el raíz de todos estos males, es hora de deshacernos de la religión". Con opiniones tan opuestas hay entre ellas un sin fin de puntos de vista, que a mi opinión se convierten en un bizantino vicio, usando la palabra bizantino en su tercera acepción: dicho de una discusión: baldía, intempestiva o demasiado sutil. Sabiendo esto reitero que discutir sobre cada opinión respecto a los hechos recientemente ocurridos en el mundo es como discutir sobre el destino del alma de un ratón que ha comido una hostia consagrada. En lo que sí se puede estar de acuerdo es que todos estos hechos son sumamente reprobables y nos permite ver como la humanidad está tan lejos de ser verdaderamente humana.
En notas más amables, hoy, por primera vez paseé en lancha por uno de los lagos de las secciones del bosque de Chapultepec, muy agradable, una experiencia que recomiendo ampliamente. Disfruté de la compañía de agradables patitos.  





 
Ahora lo que me gustaría hayan estado anticipando: Asesinato en los Alpes 3: la resolución.
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Todos continuaban mirando al Dr. Schezer de la misma manera, ya no como un ilustre cirujano, sino como un asesino a sangre fría, un personaje digno de novela de misterio. El silencio incómodo del pasillo sólo era interrumpido por el soplido de la helada ventisca invernal.
"No ha sido el Dr." dijo Johannes con mucha seguridad
"¿Cómo puedes decir eso?" dijo Diana con un grotesco aire de superioridad
"Siempre estuvo con ustedes, además, jamás escuché el sonido de sus pasos en este pasillo"
"Está intentando defender a su amo. Es un mayordomo de la vieja escuela, mentir y proteger la imagen del señor de la casa" dijo el abogado.
"Es la verdad" dijo Johannes con frialdad.
"Hay una forma de saberlo" dijo el Dr. Niffeneger en voz baja, como intentando validar su idea ante sí mismo.
"Peróxido" contestó su esposa, entusiasmada.
"Por favor explíquenme, dijo el abogado"
"No estoy muy segura de que pueda funcionar" dijo la esposa de Schezer "pero si alguien tiene restos de sangre en sus manos, el peróxido de hidrógeno hará un poco de espuma, así sabremos quién es el culpable."
"Eso se me hace absurdo, si el asesino lavó sus manos no hay forma de que funcione" dijo la viuda.
"Además, no creo que nadie tenga esa substancia aquí" dijo diana con rapidez.
"Estamos en la casa de un médico, cariño" dijo el abogado "seguramente tiene a su disposición un ánfora con la sustancia"
Johannes se movió hacia una de las puertas del pasillo, extrayendo un frasco de vidrio ocre, con una etiqueta que dictaba: H2O2.
"No va a funcionar" dijo Diana con insistencia "me niego a participar de tan ridículo experimento, esa cosa puede dañar mi piel"
"Cariño, es la forma de confirmar que Schezer mató al pobre profesor" dijo el abogado
"¿¡Confirmar!?" exclamó Schezer, con una voz firme y decidida, una voz nueva en toda la noche. "Aunque mi mano está llena de sangre, aseguro que a alguno de ustedes les saldrá espuma de las manos, yo no soy asesino... aunque sea cirujano" añadió al final, intentando aligerar la atmósfera al ver que su tono de voz fue demasiado agresivo, sin embargo, falló miserablemente.
Johannes abrió el frasco y colocó peróxido en sus manos. Las empapó del líquido, el cual sólo calló al suelo, mojando la alfombra y haciendo espuma cerca de una gota de sangre.
"Soy inocente" dijo Johannes
"O el estúpido experimento no funciona" dijo Diana de manera grosera.
A continuación la esposa de Schezer empapó sus manos de peróxido, sin que nada ocurriera.
En silencio lo hicieron los doctores Niffeneger, con el mismo resultado.
"Esto es una pérdida de tiempo, no va a pasar nada con nadie" insistió Diana.
"Te demostraré que sirve" dijo Schezer, mojando sus manos con peróxido, inmediatamente generando espuma, en sus manos aún ensangrentadas por haber tocado el arma homicida.
"Entonces eres tú el culpable" insistió Diana.
"¿Cómo serlo si acabo de tocar el arma homicida? Si a alguien más de este círculo le aparece espuma en sus manos, seré absuelto, de lo contrario seré condenado por un crimen que jamás cometí" dijo Schezer decidido.
La viuda mojó sus manos, nada pasó. A continuación el abogado: nada.
Quedaba Diana. Se negó rotundamente.
"Va a dañar mi piel, mi hermosa piel, ¿cómo ser una dama de sociedad con piel echada a perder?
"Por favor, amor, muéstrale a todos que eres inocente, no pasará nada con tu piel" dijo el abogado mostrando sus manos, ahora secas, sin ningún daño por el peróxido.
"¡No!" insistió, alejando sus manos del frasco.
"Limpiaré el nombre del doctor" dijo Johannes tomando las manos de Diana en un ágil movimiento, empapándolas en peróxido.
La viuda del profesor exclamó al ver cómo debajo de las largas uñas de Diana se formaba espuma.
Quizás el grito fue por saber quién fue el asesino, o por darse cuenta de que estaba, ella y todos los demás, atrapados con un asesino en un Chalet de los Alpes, con un cadáver en una de sus habitaciones, en la peor tormenta invernal en mucho tiempo...
 
 
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Hasta la próxima.
 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Asesinato en los Alpes 2.5 y el advenimiento de la medicina interna.

No fue sin razón el grito de la viuda. En el pequeño cuarto iluminado solamente por la luz del pasillo se encontraba un cuchillo ensangrentado: el arma homicida. Después del horrendo grito un silencio espectral hizo que el estómago de todos se hundiera y se formara una atmósfera tétrica, espantosa, como si antes nadie fuera consciente de que había ocurrido un asesinato en el chalet. El abogado tomó con su pañuelo el cuchillo, al mirarlo bien lo soltó de inmediato sin decir nada.
- "¿Y bien?" preguntó Niffeneger "¿qué información nos da semejante arma blanca?"
- "Nada" dijo el abogado con una voz fría.
El Dr. Schezer decidió tomar el cuchillo, lo hizo de una manera torpe y extraña, tomó el cuchillo como si estuviera sumamente familiarizado con él pero lo miró con un disgusto falso, una mirada que pedía exoneración. Lo colocó nuevamente en el suelo, su mano llena de sangre. Sin ser consciente de su entorno miró su mano ensangrentada, moviéndola lentamente para verla completa, como aquel pintor que observa la paleta de colores en la que se convirtió su mano tras pintar su opus magna. Después, un escalofrío recorrió su espina y su mirada se cruzó con la de todos, una mirada sutilmente acusadora, esa mirada con la que un jurado mira a un vulgar criminal. El Dr. Schezer emitió un sonido que podría reconocerse como una burlona risa a través de sus labios cerrados, nervioso y sudoroso como ya era costumbre esta noche. Se incorporó y juntó sus manos y con una voz que no correspondía a una atmósfera tan oscura sugirió: ¿Quién quiere pavo?...
 
 
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Esta entrega de Asesinato en os Alpes fue más corta de lo habitual, puesto que el tiempo se me vino encima este fin de semana, prometo que la próxima entrega, la cual escribiré con más tiempo y durante la semana será más larga y mejor. Esta semana ya reanudé mis actividades como esclavo, digo, médico interno de pregrado en cierto hospital y coincide que el gris inicio de noviembre es el cambio de servicio y seré ahora interno para el servicio de medicina interna, gran contraste comparado con el de cirugía general y también con el que comenzaré en enero: ginecología y obstetricia. Antes de que mis vacaciones terminaran tuve la oportunidad de ver la película Puente de espías una película que disfruté muchísimo. Una actuación digna del Óscar para Tom Hanks, un abogado estadounidense quien defiende a un espía ruso en un juicio y que después tendrá que sumergirse más allá de la cortina de hierro en la Alemania del Este en la época en la que el muro de Berlín comenzaba a construirse. La recomiendo mucho. Es hora de irme, hasta la próxima entrega, mientras tanto, disfruten, mis queridos lectores, de todos los beneficios de la vida. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Asesinato en los Alpes 2

La horrorosa escena del cuerpo sin vida del Profesor Sollberger quedó impresa en la memoria de todos (al menos eso pensaron quienes eran inocentes). El Dr. Schezer se dio cuenta de que el charco de sangre que rodeaba al profesor se movía lentamente hacia la puerta donde estaban todos.
"Salgamos de aquí hasta que averigüemos qué hacer" dijo Schezer asustado.
"¡NO! exclamó Olga, la esposa del profesor. "Tenemos que descubrir quién lo asesinó" dijo rompiendo en llanto. Justo en el momento en el que el evento parecía haber sido procesado por su mente. Se desplomó en el suelo llorando e intentó acercarse al cadáver de su marido. La esposa del Dr. Schezer la alejó y la sentó en la cama para tranquilizarla "Si lo tocas la policía puede tener problemas para ayudarnos. La atmósfera era tensa. El Dr. y Dra. Niffeneger miraban escépticos a sus alrededores, con esa mirada de detective (o culpable que no quiere levantar sospechas). El abogado Hertenstein miraba con más detenimiento la escena del crimen. Sin decir nada se acercó al cadáver sin tocarlo, descubriendo que había pequeñas gotas de sangre separadas del gran charco. 
"Miren, las gotas nos pueden llevar al arma homicida" dijo con un tono un tano infantil, algo dramático, casi como radionovela. las siguió junto con los demás invitados. Cuando llegaron a otro lado del pasillo, salió Johannes el mayordomo, secando sus manos con un trapo.
"¡Ajá! ¡Aquí está nuestro asesino!" gritó Hertenstein con su mismo tono melodramático, al cual le tomaba cariño con cada frase. "¿Quién más puede ser, sino aquel que se ausentó por más tiempo? Aquel celoso del éxito de un gran profesor."
Johannes dibujó una sonrisa, esa clase de sonrisa que aparece en el rostro de aquellos que no quieren ser groseros pero que denota un "¿qué diablos pasa por la mente de este sujeto?"
"Johannes" preguntó el Dr. Schezer "¿Qué hacías todo este tiempo?"
"Me encontraba guardando los abrigos de todos, señor"
"¿Lo ven? Una lógica explicación" dijo Schezer con un tono poco convincente, un tanto nervioso dirían algunos.
"Pero, sus manos, ¿quién se lava las manos después de guardar abrigos, además, por qué no tienes tu saco?" Preguntó el Dr. Niffeneger, su voz llena de duda.
"Los abrigos estaban llenos de nieve, y el de la Señora Diana tenía lodo. Lavé mis manos con agua tibia e intenté quitar el lodo que encontró un camino del abrigo de la señora Diana al mío" dijo Johannes. "Puedo mostrarles mi saco mojado si lo desean. Señor, ¿a qué se debe todo esto?" preguntó Johannes.
"Acabamos de encontrar muerto al profesor Sollberger" dijo Schezer. Comenzaba a sudar.
"Un saco húmedo, no intentabas quitar lodo sino la sangre de tu crimen" dijo el abogado con su nuevo tono de voz favorito.
"La sangre no se quita de la ropa, señor" respondió Johannes.
"¡Un asesino lo sabría!" contestó el abogado. "Exijo ver el susodicho saco"
"Encantado señor, sólo permítame añadir que escuché voces un tanto agitadas mientras lavaba la solapa de mi saco. Escuché las voces de dos de las invitadas, desconozco cuales, puesto que estaban atenuadas por la distancia..." dijo Johannes
"Éramos Diana y yo mientras bajábamos" dijo la Dra. Niffeneger.
"Luego escuché azotarse una puerta" siguió Johannes
"Fui yo al regresar para dejar mi brazalete en mi habitación, no cerraba bien y temía perderlo" contestó Diana con una voz molesta
"Luego escuché al profesor Sollberger hablar agitadamente."
"¿Qué más?" preguntó la esposa del Dr. Schezer.
"Nada. Silencio. Pasó un minuto, quizás dos, cuando escuché abrirse una puerta y cerrarse con mucha delicadeza, el taconeo de una mujer, y el abrir y cerrar de otra puerta"
"¿El asesino es una mujer?" dijo el abogado con un tono excesivamente chillante.
"Yo no confío en el mozo" dijo el Dr. Niffeneger "Puede estar inventando todo".
"Pero él nos escuchó a mí y a Diana bajar" añadió la esposa del Dr. Schezer.
"¿De qué habitación escuchó que fue la última puerta en cerrar?" Preguntó la Dra. Niffeneger
"La del fondo, hace un sonido muy distintivo" respondió Johannes.
"Vamos para allá" dijo el abogado
"No creo que sirva de nada" dijo apresuradamente el Dr. Schezer, su cara brillaba con sudor.
"Ahí podría haber evidencia importante" refutó el Dr. Niffeneger "Estás sudando" añadió.
"¿Yo?" respondió Schezer con una voz temblorosa. "Es mi ropa interior... eh... ¡sí! es de lana... muy calurosa". La cara del Dr estaba roja y se sentía cómo irradiaba calor.
El abogado fue hacia la última puerta del pasillo, la que Johannes había mencionado y notó que había un poco de sangre en la manija y en el suelo. La abrió con cuidado, tocando la manija lo menos posible con un pañuelo. Al abrirla, la nueva viuda Sollberger emitió un horrible chillido de terror...
 
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La segunda entrega de Asesinato en los Alpes. Invito a mis estimados lectores me compartan su opinión. En la parte del arte del blog, tuve la oportunidad de ver la película "La cuerda Floja" una interesante película acerca de la vida de Philippe Petit, el primer y único hombre (creo) en cruzar las torres gemelas de Nueva York. Interesante, con encantadora música de Allan Silvestri. Se aproxima el final de mi periodo vacacional y no puedo decir más que extrañaré la dicha de dormir en mi propia cama todos los días. En fin, deseo a todos mis queridísimos lectores disfruten de todos los beneficios de la vida.
 

domingo, 18 de octubre de 2015

Asesinato en los Alpes

Era el turno de que el Dr. Scherzer fuera el anfitrión de la cena de Año Nuevo de la Sociedad de Intelectuales de Berna, pensó que sería una buena idea que el lugar de reunión fuera su Chalet en las alturas alpinas a las afueras de Berna. Mandó invitaciones a todos los miembros de la sociedad, para una cena (de gala) el 31 de diciembre de 1929.
La mañana de aquel viernes el sol se escondía tras grises nubes y una ventisca invernal cantaba el preludio de una gran tormenta, afortunadamente la tormenta parecía no haberse declarado aún cuando el reloj cucú encima de la chimenea cantó las 5 de la tarde. Con los preparativos casi listos, se dio orden al señor Zwiefelhoffer, el mayordomo de los Schezer, alistara todo para la llegada de los invitados. Comenzó a caer nieve, lo suficiente como para pintar de blanco el camino a la entrada del Chalet, pero no suficiente como para impedir el paso de los automóviles de los acaudalados intelectuales. La puntualidad en estas áreas de Europa es bien vista, por lo que, mientras los engranajes del ya famoso cucú comenzaban a moverse para que la casa supiera que las ocho de la noche comenzaban, 3 lujosos automóviles desfilaron en fila india, en su interior los primeros y arreglados miembros del exclusivo club. Bajaron el Abogado Hertenstein y su esposa, Diana, el Profesor Sollberger con su esposa Olga y finalmente el Dr. y Dra. Niffeneger. Ciertamente faltaban personas por llegar aún, pero con 8 personas se podía dar inicio a los cócteles de bienvenida. La nieve comenzó a caer de manera más intensa y el viento a soplar de una forma ominosa. Zwiefelhoffer (a quien llamaré por su primer nombre, Johannes, por practicidad) informó al Dr. Schezer y a su esposa que había recibido un mensaje por radio, el cual indicaba que el camino desde la base de la montaña al Chalet se había cerrado por la invernal tormenta, lo que significaba que ningún otro invitado llegaría a la cena. El Dr. Schezer se dirigió al pequeño grupo que los acompañaba para informar la situación. Diana, la esposa del abogado Hertenstein protestó amargamente que si el camino estaba cerrado no podría regresar a su casa durante la madrugada.
"Pero, querida Diana" dijo el Dr. Schezer "¿a caso creen que no preparé habitaciones para todos mis invitados? No permitiría que tras una larga noche de diversión y celebración por una nueva década tuvieran que regresar hasta la ciudad" Habiendo dicho esto, el Dr. Schezer invitó al pequeño grupo a las habitaciones del segundo piso, donde los esperaban batas para dormir, cortesía del fondo de la Sociedad de Intelectuales.
"Con o sin tormenta, yo esperaba que pasaran aquí la noche" les dijo amablemente. Llevó a cada pareja a su habitación para que las vieran y dejasen sus abrigos ahí para después pasar a una sesión de música al piano y al calor de la chimenea. Todos bajaron en breve al salón de música, excepto el Profesor Sollberger.
"¿Dónde está nuestro querido profesor?" preguntó el Dr. Niffenger.
"Lavando sus manos por quina vez, conocen su obsesión con los gérmenes." contestó la esposa del profesor.
Los minutos pasaron y no había ninguna señal de que el profesor bajara de su habitación. Su esposa subió para ver si todo estaba bien. Pasaron unos cuantos segundos y la atención de todos fue llamada ante el grito de horror de la esposa del profesor. Todos subieron las escaleras corriendo (con todo y sus trajes de gala), abrieron la puerta de la primera habitación y vieron horrorizados cómo yacía en el suelo el cuerpo sin vida del Profesor Sollberger...
 
En esta edición de mi blog dominical le quiero regalar a mi público la primer entrega de mi cuento corto (no tan corto) Asesinato en los Alpes, del cual iré añadiendo una parte cada una o dos semanas.
Por otra parte, disfruto de mis 10 días de vacaciones, y vaya que tengo que hacerlo, ya que serán mis últimos días de descanso hasta las últimas semanas de junio de 2016. En fin. El inicio de mis vacaciones se vio marcado por eventos adversos con los que no los distraeré, pero que menciono para que sepan por qué nació Asesinato en los Alpes. Son dichos eventos adversos lo que motivaron la creación del cuento.
Por otro lado, disfruté del musical Fame
en el teatro de un banco en un centro comercial de Santa Fe, con un elenco formado por jóvenes estudiantes de un instituto tecnológico de una ciudad muy al norte. Quedé impresionado ante el profesionalismo de la mayoría de los integrantes del elenco y la excelente forma en la que llevaron al escenario todo su trabajo. Desafortunadamente sólo ofrecioeron 4 funciones, la última el jueves pasado a las 8 de la noche. Extiendo una felicitación a todos los actores y demás involucrados.
Por último me gustaría añadir un comentario: "NO al abuso de la autoridad".
Me despido, hasta el próximo domingo, mis queridísimos lectores, les deseo disfruten de todos los beneficios de la vida.

domingo, 11 de octubre de 2015

La experiencia nunca envejece

Es un título muy cierto, además de ser la frase publicitaria para la película The Intern la cual tuve la oportunidad de ver el miércoles. Con las excelentes actuaciones de Robert de Niro y Anne Hathaway, la película narra la tierna historia de un ejecutivo retirado quien decide volver al mundo laboral con una pasantía para adultos de la tercera edad en una empresa de moda. La película tiene buena música, está muy iluminada siempre y tiene escenas en las que realmente me reí a carcajadas. Es una película que para un crítico de cine es muy "rosita" pero yo la disfruté muchísimo.
Recomiendo esta película para quien quiera pasar un buen rato. Relacionado a esto escuché en las noticias que ya se considera según algunos estudios en México que las personas mayores de 40 años son consideradas de la tercera edad con motivos laborales, pero también veo las ofertas de trabajo, entre 18 y 35 años con 30 años de experiencia... Algo no anda muy bien. En fin. Me despido tras haber escrito un breve blog esta semana, pero espero igual mis queridos lectores lo disfruten, les deseo todos los beneficios de la vida. Hasta la siguiente entrega.

lunes, 5 de octubre de 2015

Claro de Luna de Beethoven

Llegó tarde la entrega de este blog esta semana, no por ello ausente. Me gustaría escribir sobre la sonata número catorce de Beethoven, comúnmente conocida como "Claro de Luna" aunque el título que ambas sonatas Opus 27 tenían al momento de su edición era de "Sonata quassi una fantasía" es decir, sonata en la forma de una fantasía. El primer movimiento es de los trabajos más populares de Beethoven y, alrededor de esta magnífica música han surgido numerosos mitos como aquel en el que Beethoven compuso la sonata para una joven ciega, quien quería saber cómo era un claro de luna. Esto, por romántico que parezca y aunque guarda similitud con el mito de la "amada inmortal" de Beethoven, es falso. El título de claro de luna fue dado por Ludwig Rellstab, poeta y crítico musical alemán, quien dijo que el primer movimiento de la sonata era evocador de el claro de una luna llena brillando sobre las calmas aguas del Lago Lucerna. A partir de ahí comenzó a popularizarse este nombre de la sonata, en parte por la relación del primer movimiento con esta imagen y por otra parte para distinguirla de su hermana, la sonata No. 13.
El primer movimiento de la sonata es una forma sonata muy clara aunque muchos estudiosos la consideran una forma trunca. Luca Chiantore, gran estudioso de la vida y obra de Beethoven explica detalladamente las razones por las cuales es el primer movimiento de la "Claro de Luna" una de las formas sonata más estrictas y apegadas a la forma original, esto en su libro "Beethoven al piano" el cual recomiendo ampliamente. En este movimiento encontramos un ostinato, una figura de tres notas que se repite a lo largo de todo el movimiento, acompañado de una simple melodía en tono menor, romántica y evocadora. El segundo movimiento es juguetón y simple para quien lo escucha, pero basta un análisis superficial para conocer la complejidad armónica que guarda este movimiento. Finalmente el tercer movimiento, rápido y agresivo es menos conocido, no por ello menos digno de escucharse. Utilizando este último movimiento haré un comentario final para orientar una petición de uno de mis lectores: añado el tercer movimiento interpretado con numerosos pianistas, no con motivos de comparación, ya que tener ese pensamiento con respecto a la música raya en la vulgaridad, sino para conocer que alrededor de una misma idea, u obra en este caso, giran distintos sentimientos de cada persona, pero que al final logran cierta continuidad. Digo esto en ya que es muy común que la gente se compare con otras sobre trivialidades como calificaciones, imagen corporal o puestos de trabajo. Yo opino que jamás se deberá de sentir nadie inferior con respecto a otro, y nadie deberá de hacer sentir inferior a alguien más abusando de su autoridad o aparente posición más ventajosa. Es utópico, pero si logro que una persona se de cuenta de que compararse sólo trae infelicidad, ya iré con ganancias. En fin. Les dejo varias versiones de esta fantástica sonata además del tercer movimiento interpretado por varios pianistas de forma continua. Disfruten entonces, mis queridos lectores, de un blog que se gestó durante el fin de semana pero no vio la luz de la gran red mundial hasta el 5 de octubre. Les deseo disfruten de todos los beneficios de la vida. Hasta la próxima entrega.
 
Esta última versión vale mucho la pena, interpretada por una leyenda del piano, el gran Ignaz Paderewsky