Me encantó. Sucumbí ante lo que prometía la película con sus cortos y su publicidad y quedé fascinado. Desmenuzando la película en música, argumento, fotografía y actuaciones, aún se obtiene el gran total de puntuación máxima, por lo menos para mí. Desde que vi El artista (2011) no había escuchado una banda sonora que invitara tanto a su público, no sólo a una atenta escucha por una orquestación digna del Óscar, sino también a bailar o mínimo mover los pies. Los números de baile que incorporan música inspirada en el cine estadounidense de la década de los 30's y 40's pintan con su música un ambiente espléndido, acentuado por un uso del color de excelente gusto y tomas con excelentes proporciones. En contraste, los números de jazz tradicional tienen el efecto sensible del jazz, patético incluso, aquel que transmite los sentimientos del artista y nos invita a padecer con él, su dolor, su alegría o simplemente su vida. Retomando lo que mencioné de la fotografía, quedé encantado con el uso del color y la luz para jugar con la música, ninguno de los dos elementos se estorban entre sí, es como la pareja de los protagonistas bailando en la luz del atardecer con un ritmo ejemplar. Las actuaciones me sorprendieron, naturales y muy acertadas para cada momento de la película. El final de la película incorpora una escena hecha en una sola toma que hace referencia a numerosas películas clásicas y llena al escucha de sentimientos que entran en conflicto con la escena anterior, y se desenvuelve de una forma magistral, para dar final a la película. Un final que no a todos les gustará, pero un final que, a mi parecer, no puede ser de otra manera. Compré la banda sonora, como era de esperarse, y la escucho mientras escribo el blog, recordando una película "mágica" en el sentido de que "encanta", no sólo porque es muy agradable, sino porque realmente sucumbe, quien la ve con buenos ojos, a su hermosa música, exquisito color, que trabaja de la mano con un vistoso vestuario, e intensos sentimientos.
Mis queridos lectores, les comparto la banda sonora de la película, pero los invito a comprarla, ya sea de forma digital o física, para continuar promoviendo proyectos como este.
En este 2017 he propuesto entregar una entrada cada quincena y al avecinarse el final de los primeros 15 días de este nuevo año, aquí está La Tempestad de Pyotr Ilych Tchaikovsky.
El día de ayer asistí a la Gala inaugural de la temporada 2017 de la OFUNAM, que por primera vez, desde 2015, cuenta con un director artístico definitivo: el violinista italiano Massimo Quarta. Por condiciones un tanto azarosas mi lugar habitual fue sustituido por un extraño lugar por encima de la sección de metales y los contrabajos. El programa fue conformado por la Obertura 1812, la Obertura Fantasía de Romeo y Julieta y la Quinta sinfonía en mí menor Op. 64. El programa constituido únicamente por material del gigante ruso no es habitual en las galas inaugurales, sin embargo fue un programa especial y con la fuerza que distingue a Quarta se convirtió en una experiencia espléndida. Curioso que es el 140 aniversario de bodas de Tchaikovsky con Antonina Miliukova, una mujer con una inestabilidad emocional intensa que le impidió descubrir la homosexualidad de su esposo, con quien sólo vivió unos meses. Miliukova pensó siempre que Tchaikovsky estaba demasiado enamorado de su música y que tener que decidir entre ella y su talento musical era la génesis de la gran ansiedad y tormento de Tchaikovsky. Vivió 24 años más que su esposo, sin embargo los vivió en un manicomio, fruto de su inestabilidad emocional y paranoia sobre una inexistente conspiración en su contra por parte de la familia Tchaikovsky.
Sin embargo la fuente de inspiración para este blog no es la tempestad del terrible matrimonio del pobre Pyotr Ilych, sino su poema sinfónico "La tempestad" basado en la obra homónima de William Shakespeare. Es curioso cómo fue que llegué a escuchar una de las obras menos conocidas del compositor ruso. En las notas al programa del concierto de ayer se mencionó en dos ocasiones el poema sinfónico de Tchaikovsky "Fatum" en el que se rescatan ciertos elementos para incorporarlos a la obertura fantasía de Romeo y Julieta y a la quinta sinfonía. Buscando una versión de este poema sinfónico que jamás había escuchado, encontré otra obra desconocida: La tempestad. En este poema sinfónico de 24 minutos se incorporan numerosos temas, incluyendo la quietud del mar previo a la tempestad, el amor de Ferdinando por Miranda y la grotesca naturaleza del deforme hijo de una bruja marina, Caliban. En este poema sinfónico se pueden encontrar reminiscencias al misticismo de Fray Lorenzo y al tema de amor de la obertura fantasía de Romeo y Julieta. Comparto la obra para que se deleiten con ella al comienzo del año y se motiven, mis queridos lectores, a leer la obra de Shakespeare.
Escucho a Wagner endulzar el amargo trago de la redacción de un protocolo de investigación, encontrándome ante situaciones extrañas Decidí entregar mi renuncia como docente de química. Las razónes: no me contrataron para pelear ni para domar. Nada más al respecto debe de ser dicho, distraer a mis interesados lectores con las minucias de los altercados del pasado 19 de octubre carece de importancia. El sábado fue un buen día para la música, disfrute sobremanera de un programa exquisito interpretado por la OFUNAM dirigidos por el cubano Andrés Cárdenas. La primera pieza fue el "Mosaico mexicano" de Arturo Rodríguez,
basado en películas del cine de oro mexicano. Es una pieza espléndida, rápida y con armonías muy agradables y con un espíritu mexicano muy claro.
La segunda pieza fue "El árbol de la vida" de Hebert Vázquez, compositor uruguayo contemporáneo.
Esta pieza incorpora una guitarra solista que estuvo a manos de el virtuoso Pablo Garibay este fin de semana. En general "el árbol de la vida" es una pieza moderna que incorpora elementos genéricos de la música latinoamericana, como un son de arpa breve. Al final lo que se llevó el aplauso más grande del segmento fue el encore de Pablo Garibay: "L'ultimo caffe insieme" (el último café juntos) del compositor italiano Simone Iannarelli.
Finalmente la sinfonía "heroica" de Beethoven. Su nombre oficial es Sinfonía número 3 en Mí bemol Mayor Opus 55. Originalmente dedicada a Napoleón, la herocia es de mis sinfonías favoritas. Pertenece al periodo de la vida de Beethoven en el que fue más prolífico y donde su música obtenía la mayor aceptación. Esto se nota en la extensión de la sinfonía, alcanzando la hora en algunas interpretaciones. En esta sinfonía por segunda vez Beethoven cambia el Minuet por un Scherzo con un exquisito trío de cornos. Ahora bien, un poco de educación musical, qué es el minuet y el scherzo. El minuet es el movimiento de una sonata o sinfonía que tiene un comás de tres cuartos y está diseñado para ser bailado en las cortes del siglo XVIII. Su estructura consiste e un primer tema denominado A, un segundo tema B y la repetición de ambos. Posteriormente viene un trío con la misma estructura, A y B pero con música distinta, por lo que algunos argumentan que es C y D. Posterior al trío se presenta nuevamente el tema A y B con su repetición, casi idénticos al principio del minuet. El trío tiene su nombre de las pequeñas orquestas de mediados del siglo XVIII en donde esta sección se destinaba a ser tocada únicamente por 3 instrumentos. Beethoven consideraba al minuet un movimiento aburrido y muy burgués, por lo que decidió convertirlo en una broma (de ahí el nombre scherzo, que significa broma en italiano). La broma consiste en tomar la misma estructura del minuet: A, B, trío A B y AB del minuet, con el mismo compás de tres cuertos, pero en vez de una velocidad moderada y bailable, lo hace a un ritmo muy veloz, logrando que un comás completo de un scherzo equivalga a un tiempo de un minuet tradicional. Lo único que Beethoven no cambió del minuet original fue el trío tocado por tres instrumentos (práctica que en el tiempo de Beethoven estaba ya en desuso). Es entonces la sinfonía heroica una de las más complejas en su estructura e instrumentación, sentando excelentes bases para la orquesta moderna del siglo XIX.
En la interpretación de este sábado Andrés Cárdenas dirigió todo un poco más rápido y con destreza, logrando tocar la sinfonría completa en 45 minutos. Para muchos estuvo muy rápida, pero a esta velocidad se asemeja más a lo que Beethoven pretendía, según los estudiosos de las partituras originales o Urtext.
Los tres videos: El primero un minuet de Beethoven con estructura original, de sus primeras composiciones. El segundo, la sinfonía heroica dirigida por Daniel Barenboim, un excelente estudiosos e intérprete de Beethoven. Por último Andrés Cárdenas en su faceta de instrumentista interpretando "Una plegaria" de Fritz Kreisler
Un excelente amigo me pidió hablar en alguna entrega del blog acerca del bajo continuo, sin embargo esta emana estuvo más patente en mi mente la espléndida interpretación de Andrés Cárdenas de la gran heroica de Beethoven. Prometo hablar de la barroca técnica en la próxima entrega.
Sin más por el momento le deseo a mi cada vez más grande grupo de lectores que gocen de todos los beneficios de la vida.
Mi última entrada anunciaba el regreso la regularidad de este blog, sin embargo, por razones extrañas desde el 18 de abril de este año no he podido publicar. Dichas razones extrañas incluyen un cambio drástico: dejar de trabajar jornadas de 30 horas (más de 80 a la semana)a tener una jornada de trabajo de 36 horas a la semana con una maestría durante las tardes. Y no, la maestría no es un truco de la nueva era para disimular mi desempleo, además de ser una opción para acelerar mis opciones profesionales representa genuino interés en el área de estudio: nutrición clínica.
Este médico que consideró la pediatría una ciencia ocultista, llena de números y llanto incoercible se encuentra ahora, durante un año, tratando una cartera de pacientes conformada exclusivamente por niños de 2 a 17 años. Un extraño deseo de convertirse en pediatra asomó por el horizonte, pero recordando que el pediatra trata tanto al niño como a los padres, ese deseo se disolvió casi tan rápido como vino. También esta nueva era marca el comienzo incipiente (y en cierto sentido insípido) de una vida docente en dos ramas distintas del conocimiento: la química (esta es la insípida) y la música. Dar clases de música me ofrece una satisfacción formidable, no sólo por el tema (que es mi favorito), también por el ambiente en el que las imparto: a un grupo de exquisitos amigos, todos amantes de la cultura. Más de una vez se ha convertido la noche en Bohéme y las 2 de la mañana anuncian su llegada sin que nos hubiéramos dado cuenta. La otra cara de la moneda son clases de química a adolescentes de 16 años... No mucho para decir al respecto...
En otras notas, la OFUNAM decidió ofrecer un ciclo con las 9 sinfonías de Beethoven, el sábado 4 ofrecieron las dos primeras acompañadas del concierto para clarinete número 1 de Carl Maria von Weber. El director Jorge Mester y el clarineista Manuel Hernández ofrecieron una espléndida interpretación de estas piezas. En Beethoven, Mester dirigió célebremente las sinfonías tempranas de Beethoven que asemejan a un Mozart maduro. La forma aún es dominante en todos los movimientos, sin embargo ya podemos ver la incorporación del Scherzo que sustituye al tradicional minueto.
Aquí las 2 sinfonías en cuestión, para escucharse con detenimiento. Una amistad me comentó el otro día algo que me gustaría repetir: la música es el alimento del alma. Alguien más religioso me dirá que la fe alimenta el alma, efectivamente, pero la música la nutre y ofrece a su escucha respuestas que a veces la fe no puede. Beethoven decía que la música era el lenguaje de Dios. En nuestro encuentro con el creador, sea Dios, Brahma, Gea o Quetzalcóatl, cuando lleguemos a donde se encuentre la deidad en cuestión, no serán palabras sino música la que escuchemos.
Van 6 meses sin que el mundo sepa de un servidor y esta vez el blog regresa para quedarse.
Ausencia desde el 9 de febrero, 2 meses y 9 días en los que este blog dejó de tener la vitalidad semanal que lo caracterizaba. Quizás necesitaba tiempo para ausentarse por problemas fiscales, quizás los demonios de su autor impedían a sus dedos traer al internet reseñas de películas y conciertos. Sea cual sea la razón, ha quedado atrás la tan prolongada ausencia de esta publicación periódica. Como en los 2 meses que me he alejado de mi teclado de computadora he visto bastantes películas, me daré a la tarea de comentarlas todas, sin embargo, de manera más breve, mismo sistema para los comentarios de los conciertos y de algunas ideas que quisiera compartir.
Vayamos primero con las películas. La primera que recuerdo haber visto en ese periodo fue Brooklyn una historia acerca de una inmigrante irlandesa que decide probar su suerte al otro lado del charco, en Nueva York, en la década de los 50's. La historia nos muestra a una joven, Eilis, acostumbrada a una mentalidad europea (y no sólo europea, irlandesa también) en la que el rol femenino no le corresponde otra cosa que la crianza de los hijos y el deseo de superación irá encaminado a casarse con un esposo que pueda mantener a la familia de la mejor manera. Eilis es muy inteligente y piensa que su vida debe de ir más allá de ser asistente en una tienda de abarrotes. Su viaje comienza de la peor manera, contrayendo disentería y sufriendo el mareo en un pequeño barco que es víctima de las olas del Atlántico.
Al llegar, la nostalgia la invade al grado de que su nuevo trabajo como vendedora de una tienda departamental se ve constantemente interrumpido por llanto, añorando el calor de su natal Irlanda. El tiempo pasa y (spoiler) conoce a un joven italiano, hijo de inmigrantes quien le ayudará a vivir el sueño americano. No todo es color de rosa en la película, existen momentos en los que los demonios de la infidelidad tentarán a Eilis. La película cuenta con un elemento que siempre me resulta muy atractivo: fotografía con mucha luz. Hay escenas que transcurren durante la noche y no por ello se dejará caer la oscuridad, hay destellos anaranjados de las luces de la calle que iluminan la cara de los personajes y nos permite entender todo el trasfondo de la escena a través de gestos sutiles, los cuales creo le ganaron a Saoirse Ronan su nominación a mejor actriz. Las únicas escenas oscuras son la diarrea en el barco y otra bastante incómoda por ahí que todo mundo sabrá tras verla a cual me refiero.
Siguiente película: Nausicaä, una película de la época temprana de Studio Ghibli (a la cual se le agregó el subtítulo de "del Valle del Viento" en su estreno en Latinoamérica 26 años después del estreno en Japón). Esta película de 1984 está basada en un manga de 1982 de Hayao Miyazaki, el cual transcurre en un mundo postapocalíptico en el que los Ohmus dominan la tierra y aterrorizan a las poblaciones cercanas. Los Ohmus son criaturas gigantes similares a un cangrejo y a una cucaracha a la vez, con grandes ojos de color azul cuando están calmados, los cuales se vuelven de un rojo amenazador cuando se sienten amenazados o se ciegan por la ira y corren a increíbles velocidades destruyendo todo a su paso. Estas criaturas viven en un ambiente en el que el aire es francamente venenoso para los humanos, consecuencia de años de abuso por su parte a la madre naturaleza. La película narra la historia de Nausicaä, princesa del pueblo del Valle del Viento (no confundir con la princesa mitológica que se encuentra con Ulises en la Odisea).
Nausicaä vivirá en carne propia la destrucción de su pueblo a manos de las tóxicas esporas que matan a los árboles y contaminan el aire, a la vez que una desquiciada gobernante de otro reino intentará dominar al mundo devolviéndole la vida a un demonio de fuego... Suena un tanto complicado, francamente la línea de la historia se puede perder un poco a veces, el mensaje básico es tener respeto por la naturaleza y comprender que, como dijo Ian Malcolm: "la vida se abre camino". Esta película es de acción combinada con romance, traición, drama... Una película con la animación japonesa típica de los 80's con una banda sonora bella aunque un tanto repetitiva.
Siguiente: Leyenda. La historia de los gángsters más famosos de East End en Londres: Los gemelos Kray. Una película muy bien hecha a mi juicio, primero por tener buena iluminación y un excelente detalle al vestuario y a la decoración y claro,
por la excelente actuación de Tom Hardy, quien interpreta a dos gemelos, no por ello con una gota de similitud entre ellos. Ronald "Ronnie" Kray es homosexual y esquizofrénico, Reginald "Reggie" Kray es alguien con un temperamento más medido, aunque sumamente agresivo. Verdaderamente Hardy interpreta a dos personajes diferentes, hablan diferente, se mueven diferente, piensan diferente, reaccionan diferente. Esa es la genialidad de la película, no apta para gente sensible, puesto que la violencia sí es mucha, pero es una buena película de gángsters como no había visto en un buen tiempo.
La siguiente, de mis favoritas de toda la vida: Hombre Irracional de Woody Allen. Sublime, no exagero. Woody Allen nos narra la historia de un personaje que él mismo hubiera interpretado si fuera más joven, un profesor de filosofía, Abe quien se encuentra viviendo un vacío existencial descendiendo en el alcoholismo (interpretado espectacularmente por Joaquin Phoenix). Este profesor llega a una nueva universidad a enseñar a jóvenes universitarios filosofía. En su clase conoce a una chica, Jill, quien desafía sus enseñanzas de la forma que a todo profesor le gustaría que lo hicieran: a través de los ensayos que le piden escribir. Esto llama la atención de Abe y la pide verla después de clase, comienzan a hablar y una cosa lleva a la otra convirtiéndose en pareja.
Esto logra sacar un poco a Abe de su vacío, sin embargo lo que le dará de nuevo sentido a su vida será lo que escucha por error en un restaurante: la injusticia de un corrupto juez amenazando retirar a custodia de sus hijos a una amorosa madre inocente. Es en ese momento que se obsesiona con el tema y decide que lo que es moralmente correcto es asesinar al juez. Durante semanas el pensamiento se apoderará de su mente, planeando, leyendo, experimentando... Sin más que decir, mis amigos, tienen que ir a ver la película. La banda sonora gira entorno al trío de Ramsey Lewis, exquisita música de jazz que cambia la ambientación de las escenas y lo convierte en una verdadera película de Woody Allen. Hay momentos en los que es claro que es Joaquin Phoenix quien habla, porque lo vemos en la pantalla, pero el contenido de su mensaje, tan lleno de filosofía, ebrio de Kant, es evidente que 30 años antes hubiera sido la característica voz de Allen quien pronunciara esas palabras.
Sigamos. Milagros del cielo. Tierna, conmovedora y bien realizada desde el punto de vista médico. Simples detalles como que los actores se coloquen de manera apropiada el estetoscopio alegran a un médico que vea la película. Sumamente conmovedora, bella, habla de la fe, la esperanza, la adversidad y cómo vencerla, incluso si por el momento pareciera que se nos ha arrebatado todo. El desenlace de la película lo pueden conocer a través del corto, sin embargo, con lo que se puede argumentar: "claro que es conmovedora la historia, ya que el final es feliz" sin embargo hay otros personajes secundarios cuyo destino a primera vista es gris, sin embargo, a través del ejemplo de ellos también podemos ver que la esperanza puede ayudar a salir victorioso de un evento adverso.
De notar la participación de Eugenio Derbez como el gastroenterólogo pediatra mexicano Samuel Nurko, en un rol "juguetón" puesto que divierte a los niños, pero serio cuando habla con los adultos, y muy bien entrenado, lo digo porque aparece en una escena realizando una endoscopia y los movimientos que realiza son muy naturales, pareciera que de verdad es un endoscopista. También actúa Queen Latifah como remedio cómico ocasional. Se trata de una película familiar, nada del otro mundo, pero hay que aceptar que sí es una película linda. Queda la frase: "Y la mariposa generada por computadora estaba ahí..." Ya que disfruten de esta película sabrán a qué me refiero.
Otra película que vi en televisión, un thriller de 1998 con Michael Douglas: A perfect Murder un refrito de la película de Alfred Hitchcock Dial M for murder. En esta película llena de acción un adinerado empresario se entera de la infidelidad de su esposa e ideará un plan para asesinarla en venganza, contratando al amante de su esposa para perpetrar el crimen. La actuación de Douglas es excelente y la película siempre mantiene al espectador al filo del asiento. No diré más para no arruinar la película.
¿Qué sigue? Leal de la serie divergente... no escribiré nada al respecto, no hay mucho que decir.
Conciertos: Concierto para piano número 3 de Sergei Rachmaninov a manos de Lukáš Vondráček, ha sido de mis versiones favoritas, fuerza, sentimiento, delicadeza cuando es necesaria. Sin embargo, lo que se llevó mi aplauso fue que tocó la cadenza original que escribió Rachmaninov y sin saltarse ningún compás. Vivirá mucho tiempo en mi memoria la increíble delicadeza y velocidad simultánea en fragmentos del tercer movimiento que lograron que numerosos escalofríos recorrieran mi espina. En ese mismo programa tocaron la obertura de la ópera Ruslán y Ludmila del nacionalista ruso Mihail Glinka, la cual siempre va a una velocidad endiablada. Más recientemente tan sólo el día de ayer disfruté de la quinta sinfonía de Gustav Mahler y Clepsidra de Mario Lavista, dirigidas por Ronald Zollman, ambas excelentes, y bajo la batuta de Zollman quien transmite su amor y pasión por la música a la punta de su batuta y su amable sonrisa.
Me despido dejando mucha música, para compensar por tantas semanas faltantes. Espero disfruten de todos los beneficios de la vida, y, esta vez sí, hasta el lunes próximo.
Estaba la madre piadosa, junto a la Cruz lloraba mientras el Hijo pendía... Las palabras del inicio del himno que sigue al Aleluya en los cantos gregorianos. Japono da Todi, monje franciscano del siglo XIII junto con el papa Inocencio III son a quienes se les atribuye la escritura del himno. En sí es una plegaria que reflexiona acerca del sufrimiento de María al ver a su hijo crucificado. Este himno ha sido musicalizado mas de 200 veces, desde Palestrina y Pergolesi hasta Arvo Pärt y Penderecki, pasando por Liszt, Haydn, Meyerbeer, Dvorak, Vivaldi y Rossini. La versión del genio italiano Giachomo Rossini fue interpretada por la OFUNAM en un programa especial el fin de semana pasado, con las actuaciones de Javier Camarena como tenor, quien atrajo a un importante número de personas a la sala. Lo acompañó Gabriela Herrera, fenomenal soprano con un vibrato muy elegante, Guadalupe Paz, mezzosoprano potente (quien lució un vestido muy mexicano), Alejandro López, barítono y a la batuta Iván López Reynoso quien logró impresionarme. Jamás he sido adepto de López Reynoso, pero esta vez la energía que transmitió en los pasajes finales, la delicadeza de los más íntimos, me cautivó y se ganó que le aplaudiera con mucho gusto. El Stabat Mater de Rossini bien podría haber sido obra del ingenio de Verdi, mejor dicho, en obras como el Stabat Mater de Rossini, podemos distinguir que este titán de la ópera italiana influenció a sus sucesores de formas muy marcadas. A veces no pensamos en Rossini como un compositor de música que pueda llevarnos a las lágrimas o que nos acerque a Dios con un tempestuoso coro y metales (como lo hace Verdi), ya que el género que más explotó fue el de la ópera bufa, que rara vez requiere servirse de esta clase de recursos. Sin embargo, Rossini muestra sus dotes no sólo como comediante musical sino como un consagrado compositor serio que serviría de influencia a los más grandes exponentes de la ópera italiana de finales del siglo XIX y principios del XX.
Mencionando el Stabat Mater como una escena narrada en un himno, podemos encontrar buenos ejemplos del arte plástica que plasman estos momentos. Generalmete a María se le coloca a la derecha de Jesús, a San Juan a su izquierda (con respecto al espectador izquierda y derecha, respectivamente). Agrego ejemplos de Rubens y Voues representando el Stabat Mater.
Me despido después de esta entrega, agradeciendo a todos mis lectores, cada vez más numerosos por tomarse el tiempo para leer este blog. Les deseo que gocen de todos los beneficios de la vida.
En una semana en la que tuve tiempo para dedicarme a la cultura, pude ver Revenant: el renacido, Spotlight: en primera plana, y disfrutar de un tour por el centro de Toluca de manera inesperada, guiado por nativos del lugar, además del habituado concierto de la OFUNAM, que vivirá por siempre en mi memoria.
Primero Revenant que, para mi gusto debería de subtitularse "el inmortal" más que el renacido. Una película que nos transmite la desesperación de su personaje principal, el explorador Glass que es atacado violentamente por un oso y abandonado, logrando sobrevivir a las infecciones que lo atacaron y a sus numerosas lesiones, todo en busca de venganza contra el asesino de su hijo. La fotografía es lo hace que el aliento se nos arrebate con imponentes escenas naturales, con un manejo de la luz y perspectiva impresionantes.
La música pudo haber sido mejor, se limitó a ser "de ambientación". En general la película es muy gráfica pero en mi opinión con un propósito, lograr transmitir todas las sensaciones, no sólo sentimientos del protagonista. La recomiendo mucho, pero no es, obviamente, para niños, lo digo por las niñas de 15 años que llevaron a su hermana de 7 a verla... todas estaban escondidas en la caja de las palomitas. La actuación de DiCaprio, veremos si consigue el Óscar.
La segunda película que vi en la semana Spotlight me mantuvo al filo del asiento, a pesar de no ser una película de acción o suspenso. Esta película narra como los reporteros de una división del Boston Globe
dedicados a descubrir historias "delicadas" como corrupción en la policía etc., son encargados de descubrir y publicar la verdad sobre los abusos sexuales cometidos por sacerdotes a niños en Massachusetts por más de 30 años. No diré más puesto que le quitaría interés a esta película que también contiende a mejor película en los premios de la Academia. Michael Keaton actúa como el director del equipo de reporteros y nos recuerda por qué fue nominado a mejor actor por Birdman.
El paseo en Toluca fue divertido, acompañado de finos nativos del lugar, pude comer comida local, explorar museos con un reducido número de piezas, no por ello malo, explorar el Cosmovitral y conocer más acerca de la historia de la inquisición en el museo dedicado al Santo Oficio. (Dato interesante de este último, descubrí que a los monjes dominicanos, primera orden en ser encargada de la inquisición, recibió el nombre de Domini cannes, es decir los perros de Dios por sus inhumanas prácticas para extraer confesiones de gente inocente).
El concierto de la OFUNAM estuvo esta vez integrado por la sexta danza húngara y segunda sinfinía de Brahms y el segundo concierto de Rachmaninov, dirigido por Martin Lebel
(quien según yo se parece al científico Bill Nye) y Jorge Luis Prats al Piano. Martin Lebel dirigió a la OFUNAM de manera extraordinaria. Jorge Luis Prats ofreció una de las mejores interpretaciones del concierto que jamás haya escuchado. El músico cubano tiene una técnica de la cual Cortot o Fischer estarían orgullosos, puesto que eleva la interpretación muy por encima de la dificultad técnica, lo que hace que ocasionalmente haya errores, una que otra nota falsa, pero no importa, ya que el poder interpretativo, toda la pasión están por encima y deja al público con un excelente sabor de boca. En palabras de Prats: "La orquesta (OFUNAM) está ya en otra dimensión, ya no se preocupan por tocar todas las notas, la interpretación ya es lo que viene primero". Lo mismo sucede con el pianismo de Prats, no presta atención a lo que hacen sus dedos técnicamente porque a él le proecupa más transmitirle al público la pasión de Rachmaninov, si quisiéramos una interpretación técnicamente perfecta, mejor recurramos a una computadora (razón por la cual esos niños chinos de 4 años que impresionan a todos tocando a Bach con una precisión milimétrica, jamás llegan al escenario de la música clásica profesional internacional).
Le dejo a mi cada vez más grande comunidad de lectores, el Tercer concierto de Rachmaninov a manos de Jorge Luis Prats (el segundo no logré encontrarlo en Internet) y el bellísimo Preludio y liebestod (muerte de amor) de Tristán e Isolda de Wagner transcrito por Liszt, también con Prats. Hasta la siguiente semana.